Coordinan: Sebastián Gutiérrez G. y Dayana Cardona

Día: Último jueves del mes.

Periodicidad: Mensual (Febrero a Noviembre)

Lugar: Sede CorpoZuleta. Calle 46 N°70A-60

Hora: 6:30 p.m.

Entrada libre

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Los hermanos Karamazov de Fiódor Dostoyevski

Comenzamos esta nueva temporada de nuestro Club con la lectura de Los Hermanos Karamasov del siempre misterioso, contundente y, por qué no, perturbador Dostoievski.

Club de lectura Sociedad, poder y vida cotidiana

Memorias escritas de las sesiones:

Club de lectura Sociedad, poder y vida cotidiana
Ciclo: Los hermanos Karamazov de Fiódor Dostoyevski
Sesión introductoria – Abril 3 de 2014

¡Por fin! Con estas simples palabras, que ya enuncian una alegría de retomar este espacio, nos saluda Diana, moderadora del ciclo anterior de este club, quien nos ofreció, a modo de bienvenida, una reflexión inicial sobre este espacio de formación, cuya última sesión se realizó a finales del 2014.

Poder, sociedad y vida cotidiana. Tres significantes que desde su enunciación ya intencionan una problemática con la cual enfrentarnos a un texto, pero no de cualquier manera, sino realizando una lectura en comunidad. Es éste un espacio que hemos nombrado como Club de lectura, pero, ¿qué es y qué significa hacer parte de un Club de lectura?

En el caso de nuestra Corporación, significa que, desde el referente común que nos brinda el texto, buscamos acercarnos al conocimiento y a las posibles interpretaciones que éste nos ofrece. La lectura, entendida como el trabajo de la sospecha, es una búsqueda constante de esos aspectos de la existencia que nos hace humanos y, como todo trabajo, necesita hacerse de herramientas para su concreción. Es, en este caso, la literatura la que nos permite emprender una labor en pos de las verdades constitutivas del ser humano, verdades que más de las veces parecen desvanecerse ante nuestros propios ojos.

Nos leemos a nosotros mismos. Nuestras historias, fantasmas y recuerdos cobran vida en esa aventura del encuentro con la obra escrita.

¿Qué es lo que el texto nos dice?, ¿qué más nos quiere decir?

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Ciclo: Los hermanos Karamazov de Fiódor Dostoyevski
Segunda sesión – Mayo 8 de 2014 – Libro I

Todas las familias felices se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera.

Ana Karenina - L. Tolstoi

La cita de Tolstoi sirve, no solo para reconectarnos con el ciclo anterior de nuestro querido club, sino como punto de partida para nuestra discusión: ¿Qué tragedia singulariza a la familia Karamazov?, y ¿En qué se parece a otras familias de su época?, ¿de la nuestra? Preguntas que apuntan a indagar por lo singular y lo común, no solo de una institución social, sino también de los individuos que la componen.

Pero antes de abordar estas preguntas hicimos un recorrido por los capítulos iniciales de la novela, donde acompañamos a nuestro narrador, quien nos introduce a varios de los personajes que conforman esta singular familia. Es curiosa la forma de estos primeros capítulos, pues queda la impresión de que se están enunciando cosas que todavía no podemos comprender. ¿Qué ira a pasar con cada uno de los personajes?, ¿cuánta complejidad van a alcanzar?, ¿qué tanto se van a transformar?

Pero dejemos que sea la forma particular en que la moderadora del club agrupa a los protagonistas la que permita recoger las opiniones y discusiones que la lectura suscitó sobre ellos y sus avatares.

Empecemos por los llamados Movilizadores:Fiódor, Mitia, Iván y Aliosha

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Ciclo: Los hermanos Karamazov de Fiódor Dostoyevski
Tercera sesión – Junio 5 de 2014 – Libro II

sensual. (Del lat. sensuālis).
1. adj. Perteneciente o relativo a las sensaciones de los sentidos.
2. adj. Se dice de los gustos y deleites de los sentidos, de las cosas que los incitan o satisfacen y de las personas aficionadas a ellos.
3. adj. Perteneciente o relativo al deseo sexual.

religión. (Del lat. religĭo, -ōnis).
1. f. Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.
2. f. Virtud que mueve a dar a Dios el culto debido.
3. f. Profesión y observancia de la doctrina religiosa.
4. f. Obligación de conciencia, cumplimiento de un deber.

Este segundo libro de Los hermanos Karamazov se nos presenta como un paso al lado que hace nuestro narrador, permitiendo de esta manera, que la palabra fluya de la boca de los mismos personajes, así comenzamos a conocerlos desde lo que ellos enuncian. Es de este modo que el autor va hilando diversas ideas frente a un mismo tema, creando un tejido que muestra la complejidad de diferentes aspectos del ser, como lo hace en estos capítulos, donde nos presenta como una pareja en tensión: religión y sensualidad.

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Ciclo: Los hermanos Karamazov de Fiódor Dostoyevski
Cuarta sesión – Julio 3 de 2014 – Libro III

Como era de esperarse de un libro titulado "Los sensuales" la sesión se centró en conversar sobre ese interesante rasgo del ser humano. Pareciera ser que el apellido Karamazov fuera sinónimo de sensualidad, o por lo menos así nos lo presenta Dostoievski en estos capítulos; y la manera como viven su sensualidad los hombres en la novela es matizada de la siguiente manera por nuestra moderadora: una sensualidad vivida angustiosamente, tanto en Fiódor como en Dimitri, que lleva a hacerse la pregunta ¿será acaso culpa?. Éste último, Dimitri, reconoce en esa sensualidad un sufrimiento y un padecimiento que, sin embargo, goza; un punto de vista apoyado por esas líneas del texto donde él mismo enuncia "soy un Karamazov que va de cabeza al abismo, pero quiero estar en el abismo".

También es importante detenerse en la relación de los sensuales con esos seres que se presentan como promesa de amor y erotismo: las mujeres; he aquí una debilidad común a estos hombres. ¿Qué significan las mujeres para ellos? Habrá que preguntarse porqué una mujer vista por todos como vil, termina sin embargo, reconocida afectivamente. ¿Qué tiene Grushenka? hasta el narrador la califica de terrible, pero ¿entonces porqué se la están disputando? Ella no tiene prejuicios, es alguien que actúa con el sufrimiento del otro, al que no le da importancia; es una mujer sin escrúpulos, que, sin embargo, puede aceptar a otro como ella.

Uno de los asistentes nos pide no olvidar que hay otras mujeres que no aparecen en el relato: ¿dónde quedaron las esposas y las madres de esta particular familia?, ¿qué significa su ausencia?
Es esta otra línea de indagación posible para ahondar en la relación Karamasov – mujer.

Pero la sensualidad no es algo exclusivo de los Karamazov, es una tendencia de todo ser humano, pues como lo mencionaba alguien, hasta el Starets tiene algo de sensual; mas es difícil desconocer esa constante tensión entre religión y sensualidad, una contradicción que se hace evidente en los personajes de la novela. Las preguntas por la religión, la creencia y el sentido de la vida, eso que pudiera llamarse el aspecto espiritual del hombre, chocan constantemente con su cuerpo, territorio primordial del goce y del placer, de lo sensual. Dicha tensión se hace dolorosamente evidente en el despertar de una sensualidad que se sataniza, pues es asumida como una contraposición a lo religioso, lo que se traduce en el surgimiento de la culpa, el sufrimiento y la angustia, en otras palabras: un infierno hecho carne.

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Ciclo: Los hermanos Karamazov de Fiódor Dostoyevski
Quinta sesión – Agosto 14 de 2014 – Libro IV

Primera escena: lectura de la memoria de la sesión anterior.

Segunda escena: lectura de pasajes del libro por asistentes del club.

Tercera escena: introducción al libro por parte de nuestros moderadores.

(La mirada se centra en el escenario principal mientras la moderadora toma el micrófono)

¿Qué es una escena? "Recortes de tiempo, de momentos, que tienen un sentido específico que nos quiere ofrecer el autor", se anima a enunciar nuestra moderadora, pero no son momentos que estén ahí para leerlos independientemente; una lectura en conjunto de los capítulos del libro nos muestra un andar por el mundo de Aliosha, un ir venir que le deparará encuentros inesperados con el enigma que sigue siendo para él ese laberinto de contradicciones que es lo humano. ¿Cómo juzgar o a esos seres que transitan permanentemente entre el amor y el odio hacia otros?, ¿A qué verdad parece Aliosha en incapacidad de acceder? Su encuentro con los niños lo enfrentan a un odio vivaz e inocente, pues se basa en una formula simple: si alguien me hace daño a mi o a un ser querido, yo estoy en todo el derecho de tomar venganza, de tratar de destruir al ofensor.

Este libro deja muchas interrogantes frente al tema del amor. Desde la posición ascética del padre Theraponte, que parece ponerse en contra del mandato divino "amaos los unos a los otros", pasando por concepciones como concebir el amor como una finalidad y la culpa como el medio para alcanzar ese amor divino, uno que sea total e infinito; pero también aparecen otras figuras que entran en juego, como el orgullo, o seres incapaces de sentir esa culpabilidad, pero no son seres sin amor, pues sienten fuertes lazos hacía los suyos, y a la vez un odio hacia el prójimo. También hay un cuestionamiento al amor de Catalina, ¿acaso estamos más bien frente a un deber-ser al mandamiento de amar?

Felicidad, amor, deber y orgullo como propuestas para conversar nos llevan al final de esta introducción.

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Ciclo: Los hermanos Karamazov de Fiódor Dostoyevski
Sexta sesión – Septiembre 4 de 2014 – Libro V

Una obra de arte es más que la suma de los elementos que la conforman; si eliminamos uno, ya es otra cosa, algo diferente; en este sentido, juzgar a una obra parte por parte sería injusto. Sin embargo, esto no significa que en ciertos casos, una de sus partes en sí misma, reciba especial atención. Este es el caso del capítulo de Los hermanos Karamazov titulado "El gran inquisidor", una obra de arte dentro de otra. Es este un texto que crea un ruptura en la lectura, un obstáculo en el camino que exige al lector detenerse y encontrar alguna manera de confrontarlo, así sea ignorando lo enunciado. Pero lejos está de las intenciones de este club ignorar un texto tan rico en ideas y proposiciones, uno que cuestiona formas del existir y referentes que parecen intocables. ¿Qué pasa por la cabeza de alguien que escribe esto? Se pregunta nuestro moderador ¿Es esta una conversación con un dios silenciado, o más bien, un diálogo del inquisidor con lo más íntimo de su ser, un asomarse al abismo de su propia humanidad?

Dos conceptos claves del texto se nos ofrece para conversar, indagar, reflexionar y, si las condiciones se dan, pensar: la felicidad y la libertad. Algunas pistas que nos da el autor, las retoma nuestra moderadora: el pan, que puede ser interpretado como un materialismo necesario para la existencia; la conciencia, relacionada al sentido de la vida, pues no sólo vivimos, necesitamos una razón para hacerlo; y la unión, alguien con quien creer, un otro: el prójimo. Estos son los ineludibles condicionantes de la existencia humana. La figura del inquisidor nos presenta a la iglesia católica -con todo su poder y deseo de control- y su modelo para resolver ese existir; una receta que combina el milagro, el misterio y la autoridad. Pero ante la promesa de una felicidad en el paraíso que se nos ofrece, aparece un No gracias. Existe una una contrapropuesta Karamazoviana: todo está permitido.
¿Qué implicaciones tiene esa propuesta de amar la vida y existir infernalmente de cara al abismo, que propone Ivan? Tenemos pues, dos proposiciones: la de armonía religiosa (qué no es exclusiva de la iglesia) y el infierno de una vida que se resuelve en la carne; dos miradas que tienen implicaciones en eso de ser libres y felices y que nos llevan a preguntarnos ¿entonces qué pasa con el otro y qué ética puede existir ante estás, aparentes, oposiciones?

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Ciclo: Los hermanos Karamazov de Fiódor Dostoyevski
Séptima sesión – Octubre 2 de 2014 – Libro VI

El evangelio según Zósimo; así fue presentado por algunos este complejo y denso texto, uno más en la línea que ya nos tiene acostumbrado Dostoievski en su novela; un libro en el que, como lo mencionó un asistente, no es fácil de entender o descifrar lo que el autor ruso nos quiere decir, aunque son evidentes las pistas que nos deja, como los referentes bíblicos que aparecen a lo largo de la obra. Esto puede llevarnos a afirmar que luego de casi un año de compartir con la familia Karamazov hay algo que queda claro: este texto no es para lecturas ligeras. Este es un escrito que presenta, cuestiona, indaga, afirma y ataca doctrinas de pensamiento, esas que han servido para formar generaciones y generaciones de individuos.

Sin embargo, una de las asistentes no interpretó el libro como un evangelio, sino como un texto con unas ideas ya muy identificadas y armadas, al cual unos seres muy estudiosos se acercan para ayudar a definir el sentido de su existencia. Entre las ideas que destaca nuestra lectora, se puede mencionar el amor, un mundo mejor, el Otro, el pecado, la renuncia, la exaltación del pueblo y la no-esclavitud, entre otras. Su reflexión la llevaba a una imagen: la religión como un molde, como algo que no permite interrogación; simplemente es cuestión de agregar los ingredientes permitidos y ¡voilá!, tenemos un nuevo ser creado a imagen y semejanza del molde usado, es decir, en semejanza a la doctrina, dogma, o forma de pensamiento imperante en su existencia; frente a esta imagen surge la reflexión por el combate de las ideas. ¿Los choques, luchas y esfuerzos del pensamiento son para adaptarse al molde o para salirse de él y, de esa manera, desbordarse de uno mismo y abrir nuevas posibilidades y experiencias?

Para tratar de encontrar un sentido a este libro es necesario abordar algunas ideas fundamentales, que ya se han mencionado anteriormente, y hacerse algunas preguntas sobre los moldes que rigen nuestra sociedad; para comenzar, podemos abordar un tema muy cercano a todos los asistentes de este club: el cristianismo. Aquí recojo un par de preguntas de la moderación que ayudan a la discusión: ¿cuál es la forma de la conciencia que el cristianismo construye y que nosotros heredamos?, y ¿qué de esa conciencia condiciona una forma de vida y la hace casi imposible de trascender?

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Ciclo: Los hermanos Karamazov de Fiódor Dostoyevski
Octava sesión – Noviembre 6 de 2014 – Libro VII

Aliosha. Así se titula el último libro conversado por este club en el 2014; una lectura que, después de casi cuatro meses, puede parecer lejana y ajena; esperemos pues que lo que a continuación se relata, ayude a recobrar hilos perdidos y a sostener esa indagación por esta gran obra de la novelistica rusa.
A propósito de esto, comencemos por mencionar lo mencionado: este libro nos muestra la grandeza narrativa que es Dostoievski; en estos cortos pero sustanciales capítulos el autor nos recuerda que Aliosha es el héroe de su historia y pareciera ser intención suya asegurarse de que lo mantengamos en la mira. Sin embargo, este libro está lleno de enigmas, una fundamental es la pregunta por lo que le está pasando a Aliosha.

No cabe duda que el más joven de los hermanos Karamazov ha entrado en una crisis, desatada por la muerte de su maestro; mas lo que no queda tan claro son las transformaciones del alma de nuestro querido Aliosha. Veamos pues, que se logró construir en la última sesión, teniendo como herramientas la palabra -ya sea leída, escrita, hablada, o tal vez escuchada- y la interpretación de cada asistente.

Se dice que una verdad no se asimila, sino que transforma. Esta afirmación es más fácil de comprender cuando se trata de la más grande e irrefutable de las verdades. Zósimo ha muerto, y con su fallecimiento aparecen ciertas expectativas; ¿cuáles?, las de un supuesto juicio divino que, sin embargo, se debe acomodar a las interpretaciones de unos pobres mortales; de esta manera se llega al absurdo de basarse en la corporalidad de un hombre para poder enjuiciar su alma. Irónicamente, la muerte del santo permite que resucite la figura del hombre mortal, ese maloliente, para que tome su justo lugar frente a la muerte.

Aceptar la mortalidad de ese ser que encarnaba un ideal, de esa figura paterna que modelaba una forma de vivir, esa es la gran verdad que ha llegado a transformar la vida de Aliosha. La herida se ha abierto y la crisis se manifiesta en las incontrolables lágrimas que brotan de sus ojos. He aquí el momento donde comienza a nacer el héroe -dice uno de los asistentes- en la soledad que le exige a este hombre tomar responsabilidad de su propia existencia y comenzar a hacerse su propio camino. También es este un momento que genera inquietudes entre los lectores, por ejemplo, ¿qué significa ser un padre?, pues parece ser que Fiódor (Karamazov, no Dostoievski) no es un referente para su hijo, pero, entonces, ¿qué significa ser un hijo?, se pregunta alguien más.

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Ciclo: Los hermanos Karamazov de Fiódor Dostoievsky
Decimoprimera sesión  – Abril 30 de 2015 – Libro X

Después de un afrontar un libro fundamental para la trama de la novela, llegamos al décimo, uno que contrasta, por su vertiginosidad, con libros que pueden caracterizarse como más densos y lentos. Hemos llegado a otro momento de la novela, un brusco cambio en la historia en el que nuevos personajes aparecen y donde es inevitable reconocer que el autor ruso baja un poco la mirada y la centra en un particular aspecto de la sociedad, su niñez.

Imposible ignorar este tema. Como ya se mencionó, en este libro es muy fuerte el lugar que cobran los más pequeños, lo que nos lleva a preguntarnos ¿cuál es la intención del autor? Y ¿qué papel juegan ellos en este relato? No sorprende mucho a uno de nuestros compañeros de lectura que Dostoievski ubique a los niños en su novela, ya lo había hecho mucho antes en el libro. Cuando nos presentan a los hermanos Karamazov nos recuerdan que ellos también fueron niños, y que como chiquillos tuvieron una gran influencia de Fiódor, su padre.

Siguiendo con el tema, nos recuerda nuestra moderadora -y nueva directora- que los actos humanos se juzgan diferente cuando se es un niño, a cuando se es adulto; parece existir cierta fórmula que dictara lo siguiente: si el niño comete la falta, el medio es el llamado a responder; si la falta es cometida por el adulto, entonces es éste claramente el culpable. ¿Es entonces válido juzgar los actos humanos según la edad? No olvidemos que un niño es capaz de lo más atroz y vil, gracias, en parte, a una aterradora ingenuidad que desconoce normas sociales básicas de convivencia; pero esto no debe extrañarnos, pues conceptos como el bien y el mal no están dados, son construcciones culturales que se transmiten de generación en generación, lo que también significa que son posibles de modificar.

Son ellos, los niños, un importante sector de la sociedad y el texto nos hace un llamado de atención a evitar la mirada prejuiciada que los infantiliza o, inclusive, llega a idiotizar y que, a la vez, puede terminar inhibiendo su conocimiento del mundo. Al contrario, los grandes interrogantes existenciales también existen para ellos, por tanto debemos reconocerlos en toda la complejidad que su propia humanidad reclama.

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Ciclo: Los hermanos Karamazov de Fiódor Dostoievsky
Decimosegunda sesión  – Mayo 28 de 2015 – Libro XI

Nuestro fin se acerca. Vamos llegando a los últimos libros de la novela y Dostoievski no deja de sorprender. El autor ruso no nos da descanso y sigue minando hasta lo más profundo, y cuando creemos que ha llegado al centro, él mismo nos muestra que no es así; no hay un punto de llegada, no hay una esencia humana, buena o mala. Su obra no es simplemente una secuencia de libros, es un ejercicio de belleza y horror.

Todos los hombres aman el mal, aman el crimen; esto nos lo recuerda una de las lecturas de fragmentos al inicio de la sesión, una que sirve para abrir de par en par una verdad: lo horrible que es ver encerrados entre líneas al yo-asesino, el yo-ladrón, el yo-cruel, el yo-malo; pero el autor es justo y también nos muestra de manera admirable al yo-bondadoso, al yo-amante, al yo-ético, al YO que reconoce que hay que darle lugar al TU, al EL... ¿al ELLA?

¿Cuál es el lugar de ellas en la novela? ¿Es la imagen de la mujer histérica -causa de pecado y culpa de lo hombres en la novela- la que sostiene el escritor?, ¿o puede ser un ejemplo de la obra del artista, ese espejo que refleja su sociedad y nos muestra lo que él ve?
En la sesión se cuestiona si las mujeres se preocupan o no por temas importantes, pues en sus discursos no aparecen los grandes interrogantes que sí lo hacen en los diálogos de los hombres. Valdría la pena preguntarse cómo se enuncian y se encaran los "temas importantes" de la vida. No olvidemos las discusiones de sesiones anteriores sobre los niños, donde nos preguntábamos si detrás de una engañadora inocencia realmente se ocultan los grandes dramas humanos; lo mismo ocurre en la mujer de su época, sus inquietudes y actuares develan, al buen lector de la vida, lo más hondo de la tragicomedia humana. El drama del existir no sólo se aborda desde el gran interrogante que lo enuncia explícitamente, aunque también, sino que puede esconderse en lo más banal de nuestra cotidianidad y eso queda claro en esta obra maestra de Dostoievski, ese ser-artista que se inquieta por lo qué se esconde detrás de cada puerta y ventana, pero también detrás de cada mirada, gesto o palabra.

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Ciclo: Los hermanos Karamazov de Fiódor Dostoievsky
Decimotercera sesión – Junio 26 de 2015 – Libro XII

Luego de la ya usual lectura de pasajes, acompañada de un porqué, que intenta explicar la misteriosa razón que hace que nos detengamos en tal párrafo, pero no tanto en el anterior o el siguiente, y después de la recopilación que se hace de lo leído, la moderación del club nos ofrece su propuesta de conversación para este, el último libro de la novela. Sí, hemos llegado a un momento definitorio, por lo menos en lo que respecta a la narración, porque lejos estamos sus lectores de poder decir que tenemos todo definido. Como ya lo ha mencionado varias veces una asidua lectora del club, esos conceptos que parecen tan fijos y claros, empiezan a perder foco y cada vez aparecen más borrosos y difusos.

¿Qué es un padre? Tan fácil de enunciar es la pregunta, como difícil es llegar a una respuesta que realmente logre dar cuenta de la complejidad, que tan cotidiano concepto encierra. La paternidad, esta es la problemática que se ofrece como carnada que, quizás, sirva para pescar una buena conversación. Y parece que se logró el objetivo, puesto que, adicional a las otras preguntas enunciadas por nuestra moderadora: qué es un padre en lo social y desde la vivencia de cada uno de nosotros, emergieron un sinnúmero de nuevos interrogantes; entre los que se alcanzaron a escuchar se encuentran: ¿cómo se prepara uno para ser padre y si es esto algo que realmente se pueda lograr?, ¿la genética nos hace padres?, ¿es la sociedad como un padre?, o ¿es necesario un padre?, ¿qué significa ser un padre biológico?, ¿qué es un buen padre, un mal padre?, ¿qué es la paternidad?, ¿qué es un padre auténtico? Falso sería decir que solamente hubo preguntas, más de uno y una se atrevieron a afirmar posiciones; y una que tuvo eco entre varios miembros del club es la de que la paternidad no se limita al lazo genético, ni es algo dado de antemano, o natural, es una construcción. Ser participe de la concepción de una nueva cría de la especie no significa ser padre, o por lo menos no en este espacio.