Sobre-una actividad-del-pensamiento-en-la-coyuntura

Isa, Alejo, Diana, Lorena, Alba, Santiago, seis que querían conversar sus lecturas que habían hecho de algunos apartes del texto Comentarios a Así hablaba Zaratustra de Estanislao Zuleta, se comprometieron la tarde de un día miércoles, en casa de Isa, a hacer una actividad del pensamiento que vinculara la situación política más reciente del país donde viven, que es Colombia, con las ideas que la lectura de los pasajes les había suscitado:
«¿Qué significa hacerse hijo de este momento, de esta circunstancia política nuestra que significa la contienda electoral? ¿En qué consiste convertirse en ese hijo, hija? ¿Y cuál es la significación social que hay en esa contienda? ¿Se trata del mismo momento social, individual, existencial para todos los integrantes de la sociedad colombiana, esta coyuntura nuestra?», se preguntaron, y como anhelaban pensar, sucedió que esas preguntas les condujeron a muchas otras: «¿Qué significa ser ciudadano, y la ciudadanía hoy? ¿Cómo es la ciudadanía nuestra? ¿En qué consiste ser ciudadano? ¿En función de qué procuramos hacernos pensantes?...» Era lo que se podía esperar de una reunión como la suya, cautivados como estaban por la dificultad que les proponía comprender algo de la aventura del hombre que un día dejó su pueblo para ir a buscar una verdad que traerle, por el pensamiento de Nietzsche a través de esa aventura de Zaratustra, por la interpretación de Estanislao de esa invención del filósofo alemán —de la que se ha sirvió el pensador colombiano mismo para proponer una práctica fuerte y rica y revolucionaria de la lectura—.

Ante un destino

Juan Fernando Pérez

 1

Meditación y anhelo
en un momento (pocos días después del 9 de abril del 2013) en que me parece sensato tener la esperanza de que en el pedazo de La Tierra donde habito se ha de poder definir un pacto honorable y honrado que consiga detener el curso de una guerra plena de actos infames de parte de todos los implicados, que han ensangrentado este rincón del mundo y que, de múltiples maneras han envilecido a tantos de sus moradores. Al detener ese curso fétido se podrá acaso edificar en el lugar algo mejor de la que hemos conocido, quizás algo sólido, que incluya lo grande, lo menos injusto y en donde sea posible una auténtica alegría; también la creación y la capacidad para reducir lo necio y lo ruin que allí exista.

2

voto Mario-Arrubla

Dice hoy (29-5-14) el análisis de “Semana.com":
"El voto en blanco se convirtió en una alternativa para quienes no quieren matricularse en el santismo o el uribismo".

--Yo no quiero matricularme en el santismo ni en el uribismo. Matizo esta declaración, sin embargo: no quiero matricularme en el santismo, pero todavía quiero muchísimo menos matricularme en el uribismo. Y extiendo eso a mi país: no quisiera que mi país fuera santista, pero me espanta y me deprime que la autoridad de Uribe resulte consagrada electoralmente.

--Como en las próximas elecciones no puede ganar sino Santos o el candidato de Uribe, el voto en blanco es una expresión simbólica que dice: Hago constar con este voto que da lo mismo que gane el uno o el otro. --Aunque con cualquier resultado electoral nuestro país, en el futuro inmediato, seguirá siendo radical y desvergonzadamente neoliberal, y su gente y su territorio, con el patrocinio legal y el beneplácito del Estado, seguirán ofrecidos sin protecciones de ninguna índole a los mejores postores multinacionales, yo no voy a decir con un voto en blanco que el liderazgo derechista de Santos da lo mismo que la restauración del uribismo fascistoide y persecutorio.

--El voto en blanco es ciertamente un acto de manifestación simbólica. Pero si lo que manifiesta es que da lo mismo el santismo derechista que el uribismo fascistoide, yo pienso que no se debe votar para decir eso por la simple razón de que esa equiparación es falsa y puede tener consecuencias políticas nefastas.