voto Mario-Arrubla

Dice hoy (29-5-14) el análisis de “Semana.com":
"El voto en blanco se convirtió en una alternativa para quienes no quieren matricularse en el santismo o el uribismo".

--Yo no quiero matricularme en el santismo ni en el uribismo. Matizo esta declaración, sin embargo: no quiero matricularme en el santismo, pero todavía quiero muchísimo menos matricularme en el uribismo. Y extiendo eso a mi país: no quisiera que mi país fuera santista, pero me espanta y me deprime que la autoridad de Uribe resulte consagrada electoralmente.

--Como en las próximas elecciones no puede ganar sino Santos o el candidato de Uribe, el voto en blanco es una expresión simbólica que dice: Hago constar con este voto que da lo mismo que gane el uno o el otro. --Aunque con cualquier resultado electoral nuestro país, en el futuro inmediato, seguirá siendo radical y desvergonzadamente neoliberal, y su gente y su territorio, con el patrocinio legal y el beneplácito del Estado, seguirán ofrecidos sin protecciones de ninguna índole a los mejores postores multinacionales, yo no voy a decir con un voto en blanco que el liderazgo derechista de Santos da lo mismo que la restauración del uribismo fascistoide y persecutorio.

--El voto en blanco es ciertamente un acto de manifestación simbólica. Pero si lo que manifiesta es que da lo mismo el santismo derechista que el uribismo fascistoide, yo pienso que no se debe votar para decir eso por la simple razón de que esa equiparación es falsa y puede tener consecuencias políticas nefastas.

--La política, como la realidad humana en todos sus órdenes, con frecuencia no nos deja más campo que la opción por lo menos malo. No distinguir entre lo malo y lo espantoso es un pecado de ideólogos, que por pensar y buscar lo mejor -cosa que está muy bien- no hacen distinciones entre lo malo y lo espantoso -cosa que es muy peligrosa.

--El voto es para elegir lo mejor, y si las condiciones existentes no se prestan, para elegir lo menos malo. El voto no es para hacer manifestaciones simbólicas. El que no encuentre algo por lo que valga la pena votar, o no le guste votar en términos de elegir lo menos malo, o le dé lo mismo cualquier resultado electoral dentro de lo previsible, debería quedarse en casa el día de elecciones, ojalá en silencio y ocupado en el análisis de las condiciones y perspectivas del país, que es para lo que está dotado y en lo que además puede ser muy muy útil.

--El voto en blanco no es electoralmente neutro, sino dañino. No sólamente es idiota, sino que puede tener efectos catastróficos. Le puede quitar votos al derechista Santos, y no le va a quitar ni un solo voto al candidato del fascistoide Uribe. Siempre en estas situaciones recuerdo los votos por Ralph Nader en el año 2000, que eran como una especie de voto en blanco emitido por las minorías más democráticas y decentes (también las más ingenuas) para decir simbólicamente que, como representantes del gran capital, Gore y Bush eran la misma cosa. El 3% de la votación de Nader, restada en buena medida a Gore y en ninguna medida a Bush, permitió a éste con una minoría del voto popular asumir la presidencia y conseguir con pruebas falsificadas la autorización del Congreso para montar una vasta empresa bélico-comercial destinada a la destrucción de un país. Hay cosas que hizo Bush, que no las hubiera hecho Gore. Muchas de las cosas que es capaz de hacer el uribismo -como acosar policialmente, sin reparar en medios, a opositores y jueces acusándolos de aliados del terrorismo-, no las haría Santos.

--Yo no quiero matricularme en el santismo, pero invito a votar por Santos. Aclaro, sin embargo, que el verdadero móvil de este mensaje es mi alarma ante los llamamientos al voto en blanco hechos por personajes auténticamente democráticos.

Mario Arrubla.