logo web vozyletrasVoz y letras

Las tertulias Voz y letras son espacios de lectura y conversación que buscan ofrecerle a la ciudadanía encuentros en los cuales las prácticas de la lectura, la escritura y la oralidad le permitan problematizar su vida cotidiana. Las actividades que hacen parte de este proyecto se han constituido como experiencias democráticas en las que son protagónicas la diversidad y la diferencia, sin que exista el temor a la censura, la segregación o la deslegitimación; antes bien, se conciben como dos potencias para pensar, argumentar y construir, desde el conflicto y la conversación, una sociedad en la que el derecho a diferir sea una realidad. En palabras de Estanislao Zuleta “hay que ofrecerle [al otro] condiciones para que pueda decir todo lo que piensa” y sea puesto en el tamiz de la conversación donde, tras la escucha atenta y detenida, las diferencias confluyen y se pueden dirimir creativamente caminos que afirmen la diferencia.

Sitios donde tertuliamos:

Programación agosto 3 01

Pata de logos VozyLetras 01

Voces y letras:

Los tiempos de morir de realidad

Voz: Alejandro Zapata y Letras: Fernando Araujo Vélez

Y llegaron los tiempos de la cruda realidad, y de morir de realidad.

Llegaron los tiempos de la apariencia y de la aprobación, en los que cien likes cuentan por mil aplausos, y se comparten algoritmos en vez de tardes y conversaciones y uno o dos cafés. Llegaron los tiempos de los grupos virtuales, en los que se asignan tareas, y a veces, como asunto extraordinario, alguien recuerda los tiempos en los que Hemingway, Fitzgerald o Dalí, Miguel Hernández o Neruda se reunían en sótanos que olían a tabaco y whisky, y allí hablaban y peleaban por el arte y decidían el futuro de la humanidad a punta de versos y de dibujos.

Llegaron los tiempos de los diarios en pantalla, en los que entre gatos que patinan y perros que bailan, de vez en cuando se cuela la historia de algunos periódicos que fueron esenciales para cambiar el mundo, y de uno que otro periodista que fue asesinado por contar su verdad. Llegaron los tiempos de los periodistas con horario de oficina que publican decenas de noticias porque una máquina les exige publicar más noticias que la competencia, sin que importe mucho de qué sean. 

Primero está la soledad

Voz: Viviana Márquez y Letras: Darío Jaramillo Agudelo

Primero está la soledad.
En las entrañas y en el centro del alma:
ésta es la esencia, el dato básico, la única certeza;
que solamente tu respiración te acompaña,
que siempre bailarás con tu sombra,
que esa tiniebla eres tú.
Tu corazón, ese fruto perplejo, no tiene que agriarse con tu sino solitario;
déjalo esperar sin esperanza
que el amor es un regalo que algún día llega por sí solo.
Pero primero está la soledad,
y tú estás solo,
tú estás solo con tu pecado original -contigo mismo-.
Acaso una noche, a las nueve,
aparece el amor y todo estalla y algo se ilumina dentro de ti,
y te vuelves otro, menos amargo, más dichoso;
pero no olvides, especialmente entonces,
cuando llegue el amor y te calcine,
que primero y siempre está tu soledad
y luego nada
y después, si ha de llegar, está el amor.

Pienso en mesa, digo silla

Voz: Santiago Muñoz Yepes y Letras: Gloria Fuertes

... 

Entre Santander y Asturias
pasa un río, pasa un ciervo,
pasa un rebaño de santas,
pasa un peso.
Entre mi sangre y el llanto
hay un puente muy pequeño,
y por él no pasa nada,
lo que pasa es que te quiero.

El arte de los pequeños pasos

Voz: Jaenny García y Letras: Antoine de Saint-Exúpery

No pido milagros y visiones, Señor, pido la fuerza para la vida diaria. Enséñame el arte de los pequeños pasos.
Hazme hábil y creativo para notar a tiempo, en la multiplicidad y variedad de lo cotidiano, los conocimientos y experiencias que me atañen personalmente.
Ayúdame a distribuir correctamente mí tiempo: dame la capacidad de distinguir lo esencial de lo secundario.
Te pido fuerza, auto-control y equilibrio para no dejarme llevar por la vida y organizar sabiamente el curso del día.
Ayúdame a hacer cada cosa de mi presente lo mejor posible, y a reconocer que esta hora es la más importante.
Guárdame de la ingenua creencia de que en la vida todo debe salir bien. Otórgame la lucidez de reconocer que las dificultades, las derrotas y los fracasos son oportunidades en la vida para crecer y madurar.
Envíame en el momento justo a alguien que tenga el valor de decirme la verdad con amor.
Haz de mí un ser humano que se sienta unido a los que sufren. Permíteme entregarles en el momento preciso un instante de bondad, con o sin palabras.
No me des lo que yo pido, sino lo que necesito. En tus manos me entrego.

¡Enséñame el arte de los pequeños pasos!

Tratado de culinaria para mujeres tristes

Voz: Milena Martínez y Letras: Héctor Abad Faciolince

Haces volteretas con el cuerpo y la imaginación
para evadir la tristeza. ¿Pero quién te
ha dicho que se prohíbe estar triste? En realidad,
muchas veces, no hay nada más sensato que estar
tristes; a diario pasan cosas, a los otros, a nosotros,
que no tienen remedio, o mejor dicho, que tienen
ese único y antiguo remedio de sentirnos tristes.

No dejes que te receten alegría, como quien
ordena una temporada de antibióticos o cucharadas
de agua de mar a estómago vacío. Si dejas que
te traten tu tristeza como una perversión, o en el
mejor de los casos como una enfermedad, estás
perdida: además de estar triste te sentirás culpable.
Y no tienes la culpa de estar triste. ¿No es normal
sentir dolor cuando te cortas? ¿No arde la piel si te
dan un latigazo?

No te rindas

Voz: Jaenny García y Letras: Mario Benedetti

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.

Selva adentro

Voz: Aura María Rendón y Letras: Alfredo Molano

Sentados en una mesa del café La Boheme, bajo un afiche del festival cinematográfico
de Cannes, en San José del Guaviare, esperábamos pasar, mi compañero y yo, un 
domingo lento e inútil del mes de octubre de 1985. Eran las diez de la mañana y el calor
ya era sofocante. Mientras pasaba el tiempo nos distraíamos con las siete versiones
sobre la muerte de Dionisio Garzón que nos habían contado la noche anterior. Unos 
decían que a Nisio lo habían matado de un tiro en la nuca cuando se había volteado
para alcanzarle una gaseosa al asesino; otros negaban que fuera una gaseosa y sostenían
que éste lo que había pedido era una cerveza; había quienes afirmaban que el tiro no
había sido en la nuca sino en la cara, en el pómulo izquierdo; otra versión era menos 
legista porque no tomaba en cuenta la localización de los tiros sino el hecho de que Garzón
hubiera o no desayunado, y a un testigo lo que le impresionó, y así lo hizo constar en 
su declaración, fue que Nisio, siendo conservador, había muerto con una camisa roja. 
En lo que todas las versiones coincidían era en que el asesinato había sido a las seis y 
cuarenta de la mañana: a esas horas, añadían, la muerte sorprende más. 

¡Diles que no me maten!

Voz: Aura María Rendón y Letras: Juan Rulfo

Lo habían traído de madrugada. Y ahora era ya entrada la mañana y él seguía todavía allí,
amarrado a un horcón, esperando. No se podía estar quieto. Había hecho el intento de dormir
un rato para apaciguarse, pero el sueño se le había ido. También se le había ido el hambre. No
tenía ganas de nada. Sólo de vivir. Ahora que sabía bien a bien que lo iban a matar, le habían
entrado unas ganas tan grandes de vivir como sólo las puede sentir un recién resucitado.
Quién le iba a decir que volvería aquel asunto tan viejo, tan rancio, tan enterrado como creía
que estaba. Aquel asunto de cuando tuvo que matar a don Lupe. No nada más por nomás,
como quisieron hacerle ver los de Alima, sino porque tuvo sus razones. Él se acordaba:

Don Lupe Terreros, el dueño de la Puerta de Piedra, por más señas su compadre. Al que
él, Juvencio Nava, tuvo que matar por eso; por ser el dueño de la Puerta de Piedra y que,
siendo también su compadre, le negó el pasto para sus animales.

Primero se aguantó por puro compromiso. Pero después, cuando la sequía, en que vio
cómo se le morían uno tras otro sus animales hostigados por el hambre y que su compadre
don Lupe seguía negándole la yerba de sus potreros, entonces fue cuando se puso a romper la
cerca y a arrear la bola de animales flacos hasta las paraneras para que se hartaran de comer.
Y eso no le había gustado a don Lupe, que mandó tapar otra vez la cerca para que él, Juvencio
Nava, le volviera a abrir otra vez el agujero. Así, de día se tapaba el agujero y de noche se
volvía a abrir, mientras el ganado estaba allí, siempre pegado a la cerca, siempre esperando;
aquel ganado suyo que antes nomás se vivía oliendo el pasto sin poder probarlo.

Y él y don Lupe alegaban y volvían a alegar sin llegar a ponerse de acuerdo. Hasta que
una vez don Lupe le dijo:

-Mira, Juvencio, otro animal más que metas al potrero y te lo mato.

Y él contestó:

-Mire, don Lupe, yo no tengo la culpa de que los animales busquen su acomodo. Ellos son
inocentes. Ahí se lo haiga si me los mata.

Pasión

Voz: Sara Aguirre y Letras: Alfonsina Storni

Unos besan las sienes, otros besan las manos,
otros besan los ojos, otros besan la boca.
Pero de aquel a este la diferencia es poca.
No son dioses, ¿qué quieres?, son apenas humanos.

Pero, encontrar un día el espíritu sumo,
la condición divina en el pecho de un fuerte,
¡el hombre en cuya llama quisieras deshacerte
como al golpe de viento las columnas de humo!

La mano que al posarse, grave sobre tu espalda,
haga noble tu pecho, generosa tu falda,
y más hondos los surcos creadores de tus senos.
Y la mirada grande, que mientras de ilumine
te encienda al rojoblanco, y te arda, ¡y te calcine
hasta el seco ramaje de los pálidos huesos!

Zorba, el griego

Voz: César Augusto Correa Ramírez y Letras: Nikos Kazantzakis

–Patrón, ¿cómo llamaban a ese dios antiguo que era un crápula y no dejaba hembra
sin consolar en el mundo? Algo oí contar a su respecto. Al parecer, también él se teñía las barbas, y llevaba
tatuados en los brazos corazones, flechas y sirenas; se disfrazaba, según dicen: tomaba forma de
toro, de cisne, de cabra, de asno –dicho sin ofensa–, de cualquier cosa que deseara cada una de
sus pícaras amigas. ¡Dime su nombre!


–Supongo que te refieres a Zeus. ¿Cómo te acordaste de él?
–¡Dios bendiga su alma! –exclamó Zorba alzando los brazos–. ¡Sufrió mucho! ¡Padeció mucho!

¡Un verdadero mártir, patrón, créelo, que lo dice
quien lo sabe! Tú te tragas todo lo que te cuentan los libros: detente un momento a considerar
qué gente es la que los escribe. ¡Pedantones! ¿Qué saben en materia de mujeres y de los que
andan tras las mujeres? ¡Nada en absoluto!


–¿Por qué no escribes tú, Zorba, y nos explicas todos los misterios del mundo? –dije con intención
burlona.


–¿Por qué? Pues por la razón de que yo los vivo, esos misterios que tú dices, y no me queda
tiempo para otra cosa. A veces es la guerra, a veces la mujer, a veces el santuri: ¿dónde el ocio
para la pluma destiladora de disparates? Por eso hubo de caer en manos de los rascapapeles. Todo
el que vive los misterios, ya lo ves, no tiene tiempo para escribirlos; los que los escriben no tienen
tiempo para vivirlos. ¿Comprendes?


–Volvamos a lo nuestro: ¿decías de Zeus?


–¡Ah, pobre tipo! –suspiró Zorba–. Sólo yo sé cuánto ha padecido. Quería a las mujeres,
ciertamente, pero no al modo que suponen ustedes los emborronadores de papeles. ¡No, por
cierto! Él se compadecía de ellas. Comprendía cuál era su padecer, se sacrificaba por ellas. Cuando
advertía que en un rincón provinciano alguna solterona se agostaba de deseo y de pesar por el
tiempo perdido, o alguna hermosa mujercita –aunque no fuera hermosa, aunque pareciera un
monstruo– abandonada por ausencia de marido, no podía conciliar el sueño, se persignaba el
pobre, el hombre de buen corazón, cambiaba de traje, adoptaba la figura que imaginaba en ese
instante la mente de la mujer, y sin vacilar se entraba en su alcoba.


–No lo movía el afán de amoríos, te lo aseguro. A menudo, hasta se sentía sin fuerzas, y la cosa
es comprensible: ¡cómo dar satisfacción a tantas cabrillas, pobre macho! Más de una vez, la fatiga
lo acorralaba, se hallaba fuera de caja, ¡desventurado Zeus! Al amanecer regresaba diciendo: «¡Ay,
Dios mío, cuándo me será dado acostarme y dormir tranquilo! ¡Ya no doy más!» Pero hete que
oye de pronto un suspiro: en la tierra, una mujercita ha arrojado de sí las sábanas, se ha salido a la
terraza casi en cueros vivos, y lanza unos suspiros capaces de mover aspas de molino... Y ahí tienes
a nuestro Zeus trastornado: «¡Qué miseria», exclama, «tengo que bajar nuevamente a la tierra;
una mujer se lamenta y he de consolarla!»


–Tanto fue el cántaro a la fuente... Pues, señor, al fin lo dejaron huero las mujeres: con los
riñones quebrados, vomitando, paralítico, se murió. Entonces fue cuando su heredero, Cristo,
llegó. Vio en qué lamentable estado había que¬dado el viejo. Y exclamó: «¡Cuidado con las
mujeres!»

Por la calle del pueblo

Voz: Laura Jaramillo y Letras: Maruja Vieira

Volverá tu recuerdo, cuando en la madrugada
la lluvia se detenga. Y estarás como entonces
llenándome de rosas y de sol. En las piedras
de la calle, brillantes por el agua caída, será 
más luminosa la mano azul del día. 
Pasarán los arcángeles antiguos de las horas
por el quieto camino. Subirán las mujeres al
pozo del milagro para buscar el agua limpia
de las leyendas. Y la voz de los niños hará 
crecer el tiempo como una ronda inquieta.
La montaña en la luz, flecha de la mañana, 
se llevará tu rostro por un sueño de árboles.
Yo sentiré tu música desprenderse del aire 
cuando muevan los cedros sus verdes campanarios.
Y ya no serás tú, ni mi voz que me calla. Serás
aquel paisaje de enero en la distancia. 

Sobre la lectura

Voz: Maria Camila Giraldo y Letras: Victor Raúl Jaramillo

Para leer se debe buscar un lugar tranquilo. Si es necesaria la música,
escuchar a Bach, Beethoven o Tchaikovski; claro, también a Rush, Uriah Heep o Black Sabbath.
Leer lentamente, rumiar, acceder a la pesca de palabras que nos dan un sentido, que nos desvelan una idea,
una imagen, un canto. Releer. 

Sobre la lectura

Voz: Heiner Patiño y Letras: Victor Raúl Jaramillo

La verdad es que no hay un método sobre la lectura,
no hay camino, sino el que se hace al leer. La lectura debe
ser abierta a las aperturas que sorprenden y a las puertas que
nos encierran en atajos mentales, las encrucijadas de la imaginación.
La lectura no se puede conducir, cada uno de nosotros debe darle su
ritmo, debe establecer el contacto con la magia de lo que se presente. 

Sobre la lectura

Voz: Álvaro Estrada y Letras: Victor Raúl Jaramillo

No deberíamos leer por imposición, mejor negarnos
y seguir con nuestro asombro vivo. El peligro es que
muchas veces nuestro deseo de lectura nos deja al 
borde del abismo, y eso también hay que dejarlo en
claro.

El pájaro espino

Voz: Brayan Alzate y Letras: Colleen McCullough

Hay una leyenda sobre un pájaro que canta sólo una vez en su vida, 
y lo hace más dulcemente que cualquier otra criatura sobre la faz de la
tierra. Desde el momento en que abandona el nido, busca un árbol espinoso
y no descansa hasta encontrarlo. Entonces, cantando entre las crueles ramas, 
se clava él mismo en la espina más larga y afilada. Y, al morir, envuelve su
agonía en un canto más bello que el de la alondra y el ruiseñor. Un canto 
superlativo, al precio de la existencia. Pero todo el mundo enmudece para
escuchar, y Dios sonríe en el cielo. Pues lo mejor sólo se compra con grandes
dolores... Al menos, así lo dice la leyenda. 

¿Me haces un favor?

Voz: Ángela García y Letras: Jairo Anibal Niño

¿Me haces un favor?
¿Qué clase de favor?
¿quieres tenerme mis avioncitos durante todo el recreo?
¿durante todo el recreo?
Si, es que tú eres mi cielo…

Lo que no tiene nombre

Voz: Jenny Giraldo y Letras: Piedad Bonnett

«La vida es física.» Siempre me gustó ese verso de Watanabe. Y también este de Blanca Varela: «[...] es la gana del alma/ que es el cuerpo.» A pocas horas de su muerte lo que me empieza a hacer falta hasta la desesperación son las manos de Daniel, las mejillas por las que pasaba el dorso de mi mano cuando lo veía triste, la frente que besé tantas veces cuando era niño, la espalda morena de tanto sol. Su singularidad. Su modo de reír, de caminar, de vestirse. Su olor. Una idea absurda me persigue: jamás el universo producirá otro Daniel.

Una brizna de hierba

Voz: Hugo Hernán Ceballos y Letras: Brian Patten

Pides un poema

Y te ofrezco una brizna de hierba.

Dices que no es bastante.

Tú pides un poema.

Continuidad de los parques

Voz: Luisa Fernanda Lopera Sosa y Letras: Julio Cortázar

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles.

Una mujer amaestrada

Voz: Laura Giraldo García y Letras: Juan José Arreola 

Hoy me detuve a contemplar este curioso espectáculo: en una plaza de las afueras, un saltimbanqui polvoriento exhibía una mujer amaestrada. Aunque la función se daba a ras del suelo y en plena calle, el hombre concedía la mayor importancia al círculo de tiza previamente trazado, según él, con permiso de las autoridades. Una y otra vez hizo retroceder a los espectadores que rebasaban los límites de esa pista improvisada. La cadena que iba de su mano izquierda al cuello de la mujer, no pasaba de ser un símbolo, ya que el menor esfuerzo habría bastado para romperla. Mucho más impresionante resultaba el látigo de seda floja que el saltimbanqui sacudía por los aires, orgulloso, pero sin lograr ni un chasquido.

La noche de los feos

Voz: Luisa Fernanda López y Letras: Mario Benedetti 

1

Ambos somos feos. Ni siquiera vulgarmente feos. Ella tiene un pómulo hundido. Desde los ocho años, cuando le hicieron la operación. Mi asquerosa marca junto a la boca viene de una quemadura feroz, ocurrida a comienzos de mi adolescencia.

Tampoco puede decirse que tengamos ojos tiernos, esa suerte de faros de justificación por los que a veces los horribles consiguen arrimarse a la belleza. No, de ningún modo. Tanto los de ella como los míos son ojos de resentimiento, que solo reflejan la poca o ninguna resignación con que enfrentamos nuestro infortunio. Quizá eso nos haya unido. Tal vez no sea la palabra más apropiada. Me refiero al odio implacable que cada uno de nosotros siente por su propio rostro.

Quejas de Menón por Diotima

Voz: Elizabeth Giraldo y Letras: Friedrich Hölderlin

1

A diario salgo fuera buscando siempre otro camino,

hace mucho he probado todos los senderos de la tierra;

visito allá arriba las frías alturas, las umbrías

y las fuentes; acá y allá yerra mi espíritu,

solicitando paz; tal huye el venado herido en los bosques,

donde al mediodía descansaba otrora seguro en la sombra;

Aquel abril 18

Voz: Heiner Patiño y Letras: Periódico De la Urbe

Fue una inesperada tarde de miércoles. Cincuenta,

sesenta, tal vez setenta encapuchados se apostaron en

tres de las cinco porterías de la ciudadela universitaria,

atravesaron un microbús de la Universidad en

Barranquilla, y comenzó el jaleo. Papas bomba, caos

en las calles, gases, caos adentro. Era difícil estar, era

difícil salir. Un agente del Esmad perdió una pierna.

En cada uno de los que padeció esos momentos también

quedó una huella. Cuatro miradas.

Poquita cosa

Voz: Análida López y Letras: Antón Chéjon

Hace unos días invité a Yulia Vasilievna, la institutriz de mis hijos, a que pasara a mi despacho. Teníamos que ajustar cuentas.

-Siéntese, Yulia Vasilievna -le dije-. Arreglemos nuestras cuentas. A usted seguramente le hará falta dinero, pero es usted tan ceremoniosa que no lo pedirá por sí misma… Veamos… Nos habíamos puesto de acuerdo en treinta rublos por mes…

La patria

Voz: Natalia Zapata y Letras: Maria Mercedes Carranza

Esta casa de espesas paredes coloniales
y un patio de azaleas muy decimonónico
hace varios siglos que se viene abajo.
Como si nada las personas van y vienen
por las habitaciones en ruina,
hacen el amor, bailan, escriben cartas.

Un instante sin ti

Voz y Letras: Leonardo Contreras

Un instante sin ti es como una noche sin el día

Como una estrella sin brillo, como el amor sin poesía.

El templo de su cuerpo

Voz: Alejandro Zapata y Letras: Alberto Medina López

Un hombre convirtió el cuerpo de su amada en templo de un culto enfermizo. La adoraba de la misma forma como los antiguos veneraban el monumento de una diosa o como hoy se rinde tributo a un objeto religioso. Ese es el centro de la historia con la que el escritor español Javier Marías bautizó su relato Mientras ellas duermen.

Lo público entregado en comodato, una política de estado

Voz y Letras: Alfredo Úsuga

Aunque no nací, ni muchos menos tuve la fortuna de recorrerla en otrora, ni de despertar siendo un niño bajo su cielo azul, permeado por el smog, hoy por hoy si ando fascinado con su clima, por la pluralidad urbanística que pulula y que todavía se puede identificar en su extensión, con su multiculturalidad étnica, con su diversidad paisajística invaluable y que atrapa por estarse convirtiendo en epicentro de eventos y encuentros de distinta índole y connotación, y también porque en sus suelos se vive un cierto anarquismo que hasta los extranjeros se extasían cuando recelosos la visitan y todo porque Medellín es única, incomparable, mágica, alucinante  y entrañablemente, nuestra, de todos.

El tiempo no perdona

Voz y Letras:Luz Helena Salinas

El tiempo inclemente deja huellas en nuestro diario vivir, en las cosas cotidianas y por supuesto en nuestra existencia. Él es un enemigo silencioso, no hace ruido, cuando menos lo pensamos  ahí está. 

Muchas veces encerramos el tiempo en un reloj, nos olvidamos que el tiempo es inclemente que transcurre lentamente pero su paso llega a donde tiene que llegar; el tiempo cobra penas, engaños, belleza... su venganza es implacable.

A veces lo encerramos pero él; él es más inteligente que nosotros, se nos escapa como agua entre los dedos.

El tiempo no comete errores, tampoco olvida su cuota tarde o temprano siempre cobra.

¿Qué sería de nuestra existencia si no existiera el tiempo?

 

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Pensamientos en la vida de Hannah Arendt

Voz: Katherine Ramírez y Letras: Hannah Arendt

"Pensar siempre significa pensar críticamente. Y pensar críticamente es siempre hostil.

Cada pensamiento socava todas las reglas rígidas, las convicciones generales, etcétera.

Un amor indeciso

Voz: Daniel García y Letras: Dulce María Loynaz

Un amor indeciso se ha acercado a mi puerta...

Y no pasa; y se queda frente a la puerta abierta.

Yo le digo al amor: - ¿Qué te trae a mi casa?
Y el amor no responde, no saluda, no pasa...

Instrucciones para subir una escalera

Voz: Catalina Ramírez y Letras: Julio Cortázar

En un lugar de la bibliografía del que no quiero acordarme, se explicó alguna vez que hay escaleras para subir y escaleras para bajar; lo que no se dijo entonces es que también puede haber escaleras para ir hacia atrás.

Los usuarios de estos útiles artefactos comprenderán, sin excesivo esfuerzo, que cualquier escalera va hacia atrás si uno la sube de espaldas, pero lo que en esos casos está por verse es el resultado de tan insólito proceso. Hágase la prueba con cualquier escalera exterior.

Memorias por correspondencia (Fragmento carta I)

Voz: Samuel Medina   Letras: Ema Reyes 

La casa en que vivíamos se componía de una sola y única pieza muy pequeña, sin ventanas y con una única puerta que daba a la calle. Esa pieza estaba situada en la Carrera Séptima de un barrio popular que se llama San Cristóbal en Bogotá. Enfrente a la casa pasaba el tranvía que paraba unos metros más adelante en una fábrica de cerveza que se llamaba Leona Pura y Leona Oscura.

Distancia

Voz y Letras: John Fredy Ramírez

Luna derretida.

Ante mis ojos.

Estrella fugaz y solitaria.

Ave de largo vuelo que en el silencio viaja.

Así eres tú y la distancia.

 

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Geisha

Voz: Gustavo Alonso Rúa Restrepo Letras: Arthur Golden

Somos trozos de arcilla y llevamos para siempre las huellas de todos los que nos han tocado.

Satanás

Voz: León Corkidi Letras: Mario Mendoza

Somos ángeles y demonios al mismo tiempo, no somos una sola persona sino una contradicción, una complejidad de fuerzas que luchan dentro de nosotros.

 

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La negrita Manuel Moreno

Voz y Letras: Manuel Moreno

La negrita abraza a su hombre blanco mientras lo arrulla para demostrarle todo su amor, ella lo besa, llora junto a su hombre, se puede leer en sus ojos que lo ama.

Él plácido descansa en los brazos de su negrita mientras aguarda el próximo beso en su boca.