¡Diles que no me maten!

Voz: Aura María Rendón y Letras: Juan Rulfo

Lo habían traído de madrugada. Y ahora era ya entrada la mañana y él seguía todavía allí,
amarrado a un horcón, esperando. No se podía estar quieto. Había hecho el intento de dormir
un rato para apaciguarse, pero el sueño se le había ido. También se le había ido el hambre. No
tenía ganas de nada. Sólo de vivir. Ahora que sabía bien a bien que lo iban a matar, le habían
entrado unas ganas tan grandes de vivir como sólo las puede sentir un recién resucitado.
Quién le iba a decir que volvería aquel asunto tan viejo, tan rancio, tan enterrado como creía
que estaba. Aquel asunto de cuando tuvo que matar a don Lupe. No nada más por nomás,
como quisieron hacerle ver los de Alima, sino porque tuvo sus razones. Él se acordaba:

Don Lupe Terreros, el dueño de la Puerta de Piedra, por más señas su compadre. Al que
él, Juvencio Nava, tuvo que matar por eso; por ser el dueño de la Puerta de Piedra y que,
siendo también su compadre, le negó el pasto para sus animales.

 

Primero se aguantó por puro compromiso. Pero después, cuando la sequía, en que vio
cómo se le morían uno tras otro sus animales hostigados por el hambre y que su compadre
don Lupe seguía negándole la yerba de sus potreros, entonces fue cuando se puso a romper la
cerca y a arrear la bola de animales flacos hasta las paraneras para que se hartaran de comer.
Y eso no le había gustado a don Lupe, que mandó tapar otra vez la cerca para que él, Juvencio
Nava, le volviera a abrir otra vez el agujero. Así, de día se tapaba el agujero y de noche se
volvía a abrir, mientras el ganado estaba allí, siempre pegado a la cerca, siempre esperando;
aquel ganado suyo que antes nomás se vivía oliendo el pasto sin poder probarlo.

Y él y don Lupe alegaban y volvían a alegar sin llegar a ponerse de acuerdo. Hasta que
una vez don Lupe le dijo:

-Mira, Juvencio, otro animal más que metas al potrero y te lo mato.

Y él contestó:

-Mire, don Lupe, yo no tengo la culpa de que los animales busquen su acomodo. Ellos son
inocentes. Ahí se lo haiga si me los mata.

 

logo web vozyletras

Pata de logos VozyLetras 01

 

Conoce más de Voz y Letras